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TESTIMONIAL
Queridísimas Hermanas Dominicas de María,
Qué honor es para mí el poder comunicarme con ustedes. Soy una madre que educa en el hogar (homeschooler) de Puerto Rico. Conocí de su programa "Discípulo de Cristo, Educación en la virtud," por medio de otra madre homeschooler que me lo recomendó. Verdaderamente no poseo las palabras para poder expresar elocuentemente la profunda gratitud y alegría que he sentido desde el momento que mis hijos y yo comenzamos a ver los videos de las lecciones. Este programa que ustedes han desarrollado ES UN VERDADERO Y GENUINO TESORO. Como educadoras, ustedes saben que los niños son esponjas, sus mentes y almas siempre están hambrientas de encontrar nuevos conocimientos y verdad. Ustedes han hecho un trabajo absolutamente extraordinario explicando cada concepto con extrema claridad, sabiduría y belleza y al mismo tiempo presentan ejemplos perfectos para que los niños puedan comprender y aplicar estas verdades a sus vidas. El orden en que presentan los conceptos es impecable. En adición, las imágenes y la música son verdaderamente maravillosas y han cautivado la atención de mis niños. En mi opinión, hasta la velocidad en que ustedes presentan cada verdad, es fantástica. Desde el momento en que comenzamos a ver los videos decidí cambiar el itinerario de nuestro hogar escuela. Ahora todas las mañanas comenzamos con nuestra lección en virtudes y si ese día fue uno de esos en que no pudimos lograr mucho en sus materias, estoy tranquila y feliz, porque solo al haber completado su lección en virtudes, sé que mis hijos han recibido verdadera educación y educación del más alto nivel. Este programa debe estar en todas partes: escuelas, grupos de catequesis en las parroquias, hogares, en cada lugar que se pueda. Este programa enseña algunas de las más importantes verdades que esta nueva generación de niños necesita aprender para poder estar preparados para los retos que tendrán que enfrentar en nuestra sociedad moderna. No me queda la más mínima duda de que este programa servirá como instrumento para transformar a muchos de nuestros niños en verdaderos apóstoles que darán testimonio en cada lugar que estén llevando la luz de Cristo a otros. Que Dios las inunde de bendiciones Hermanas Dominicas de María. Gracias desde lo más profundo de mi corazón por amar a mis hijos y todos los niños que sean bendecidos con recibir esta maravillosa y muy necesitada educación en las virtudes.
Eternamente agradecida, María Isabel